ESCUCHAME

Cuando te pido que me escuches y empiezas a darme consejos,
no has hecho lo que te he pedido.
 Cuando te pido que me escuches,
y tú empiezas a decirme por qué no tendría que sentirme así,
no respetas mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches,
y tú sientes el deber de hacer algo para resolver mi problema,
tú no respondes a mis necesidades.
¡Escúchame!
Todo lo que te pido es solo que me escuches,
no tienes que hablar ni decirme nada. Sólo escucharme.
Aconsejar es fácil. Pero yo no soy un incapaz.
Cuando tú haces algo por mi, que yo puedo hacer por mí mismo,
tú estás contribuyendo a mi sensación de inseguridad.
Pero cuando aceptas, simplemente,
que lo que siento me pertenece, aunque sea irracional,
entonces yo puedo parar de querer convencerte  y usar mi energía
para explorar lo que hay detrás de mis emociones.
Entonces…no tengo que intentar hacértelo entender,
 sino empezar a descubrir lo que hay dentro de mí.
Los sentimientos irracionales tienen sentido 
cuando entendemos lo que hay detrás de ellos.
Por lo tanto, ¡por favor! Solo escúchame.
Y si quieres hablarme
espera un minuto a tu turno,
que yo te voy a escuchar.
Se trata de una reflexión titulada “La Escucha” extraída del mosaico de la misericordia  (O´Donell, R.) que nos entregó D. Antonio Rodrigo Parra, ponente del Taller de Empatía celebrado en la Sala de Usos Múltiples el pasado 9 de Abril.
El próximo 7 de Mayo se celebrará una segunda charla sobre el tema, con enseñanzas prácticas para mejorar la empatía con nuestros hijos.
Os esperamos.
taller empatia
Saludos.